Carácter forjado con esfuerzo: la humilde historia de Matías Adauto

Matías Adauto gritando su gol de manera emotiva

La exigencia diaria de un jugador es vital para poder alcanzar sus metas. Esta es la historia de Matías Adauto, un joven futbolista que aspira vestir la camiseta 'blanquirroja' a base de esfuerzo y dedicación, sin olvidar del lugar de donde vino. Conócelo más aquí en Fútbol de Menores.

Pablo Matías Adauto Quevedo juega de extremo izquierdo en Deportivo Coopsol en la categoría 2004, actualmente tiene 16 años. Desde muy chico sus padres veían su gran cariño por el balón, lo prefería mil veces más que jugar con algún juguete. Poco a poco fue creciendo y dominando a su querido amigo en 'pichangas' realizadas en las pistas de su barrio 

"Juego fútbol desde que tengo memoria. Siempre me llamó la atracción la pelota antes que los juguetes. Mis padres siempre me lo cuentan que desde muy niño me gustó. Comencé jugando en una pista de mi barrio y desde ahí fue que nació el quererlo practicar ya como un sueño y, si Dios quiere, en un futuro verlo como una profesión", mencionó Matías en exclusiva para FDM.

Su hogar, Mateo Salado en Bertello, ubicado en Cercado de Lima, es un lugar que para él significa mucho, pues ayudó a forjar su carácter y a aprender que el sacrificio, que por más mínimo que sea, será fundamental en un futuro para conseguir un gran coraje al enfrentarse a fuertes rivales. Asimismo, al ser de un barrio 'pelotero', tuvo la oportunidad de aprender mucho de personas mayores que él y que poco a poco contribuían en mejorar su estilo de juego.

"El barrio es un lugar fundamental en el sentido que te ayuda a forjar muchas cosas, como el coraje el temperamento. Uno a veces hasta se hacía heridas por un sol o por la gaseosa. Además que juegas en lugares que donde te caes posiblemente salgas mal y creo que eso me ayudó a poder jugar en espacios pequeños gracias a las 'pichangas' del barrio y a no quejarme nunca de los campos en el torneo", agregó el joven futbolista a FDM. 

El primer club que le abrió las puertas para empezar su camino fue el ADC (Andrés Campeón). Miguel Aporinario fue el responsable en que Matías llegue al ya mencionado club, donde desde los 7 años hasta los 10 pudo entrenar y conocer a amistades que perduran hasta el día de hoy. Estuvo de para por un año y es aquí donde se demuestra que la vida da segundas oportunidades y cada uno debe saber aprovecharlas. A Matías lo contactaron para jugar por Sport Pando en un campeonato de San Miguel y poco a poco se fueron dando las cosas. Jugó Copa Federación, estuvo presente en dos microciclos de la selección peruana sub-15 y finalmente Renzo Guerrero lo jaló a Coopsol en el 2019.

"Tuve un paso por Sport Boys, luego estuve en Universitario y después dejé de jugar casi un año. Contactaron a mi papá para que juegue en Sport Pando como apoyo para un campeonato de barrio en San Miguel. El 'profe' Omar Linares, quien fue puedo decir como mi mentor y como un segundo papá en el ámbito futbolístico, me llevó a jugar Copa Federación por primera vez. Pasado 8 meses del campeonato tuve un paso por la selección donde estuve en dos microciclos. Luego el señor Renzo Guerrero me jaló para Coopsol en el año 2019", comentó Pablo Matías a FDM. 

Adauto es un jugador que domina ambas piernas, desequilibrante y con un temperamento fuerte, que con mucho esfuerzo se va volviendo un líder y referente en su categoría en Coopsol. Un claro ejemplo que el esfuerzo y los sueños intactos te permitirán conseguir lo que más anhelas, y en su caso, él podría conseguir vestir la camiseta 'crema' y la de la selección si sigue trabajando duro.

"Mi meta primero es llegar a ser profesional, pero no quiero ser uno más del montón. Mi sueño es jugar en la 'U' y marcar en un clásico. Luego si se me da quiero representar a mi selección y jugar una Copa Mundial con el Perú. Sería lo mejor de la vida ya que la camiseta de tu patria es la que vale más que cualquiera", declaró Matías en lo último de la entrevista para Fútbol de Menores.

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Luis Budiel